Ambidestreza, qué es y qué supone para la sostenibilidad de una compañía

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El término ambidestreza es cada vez más escuchado, si bien hasta ahora nos era ciertamente desconocido.

Explicado por David Espeso, global lead business strategy de Findasense (Expansion 2020), una empresa ambidiestra es aquella “capaz de abrazar de forma transversal y profunda a toda su organización, el cambio constante, dominarlo, provocarlo y utilizarlo para liderar su industria o mercado. Es decir, consiguen explotar su propuesta de valor en el mercado a la vez que exploran otras nuevas”.

En esta década de transformación digital y reforzada por las consecuencias de la pandemia, la necesidad de innovar en Experiencia de Cliente y en los procesos internos de la empresa se ha convertido en hoja de ruta imprescindible en la sostenibilidad de las marcas.

Son múltiples estudios los que muestran la relación entre la gestión de la calidad y el retorno de inversión (Kharub y Sharma, 2020), pero son resultados poco concluyentes ya que es necesario identificar aquellas palancas que determinan el beneficio como son la agilidad organizativa y la ambidestreza. Así, la gestión de la calidad influye en la agilidad (Carvalho et al., 2019) y en la ambidestreza (Felipe et al., 2020). Y a su vez, la agilidad y la ambidestreza influyen en los resultados de la empresa (Ashrafi et al., 2019).

Por tanto, podemos concluir, que existe relación directa, la calidad y el rendimiento se potencia (o consigue) incrementando la agilidad organizativa y la ambidestreza de la empresa.

Pero ¿cómo debe ser una empresa ambidiestra? En primer lugar desde la gestión de la calidad de la empresa, que incluye múltiples prácticas como es el liderazgo, la gestión de los recursos humanos (empleados, proveedores, clientes y grupos de interés) y materiales y la gestión de procesos desde la información, el análisis y la planificación (Kharub y Sharma, 2020).

En segundo lugar, y como indican (Felipe et al., 2020), desde la mejora de la agilidad organizativa o capacidad de una organización para percibir los cambios del entorno y responder rápidamente a ellos a través del desarrollo y redirección eficaz y eficiente de sus recursos, procesos, conocimientos y relaciones.

La gestión de la calidad no solo ayuda a entender e interpretar las oportunidades de negocio, también permite entregar valor a los clientes ajustando sus estrategias de marketing mix frente al cambio de tendencias (agilidad de clientes), a adaptar sus competencias, capacidades y procesos a las demandas del mercado de forma rápida (agilidad organizativa) y a coordinar los recursos y capacidades de los proveedores o intermediarios en beneficio de los resultados de la empresa (agilidad de socios).

Por tanto y bajo esta perspectiva, una empresa debe tener la visión de ser ambidiestra en su necesidad de crear, explotar y mantener la propuesta de valor en el mercado a la vez que explorar nuevas vías para garantizar su sostenibilidad frente a la competencia y a los cambios de valores de los clientes, en ocasiones disruptivos, como puede ser la llegada de metaverso.

Fuente: Asociación DEC